4/2/08
En el medio de la nada
me he visto
con nada
ni alguien
yo, mi botella y los recuerdos de mis patines, de mis rodillas peladas, de mi papá curándome, de mi mamá simulando una enfermera escrupulosa, tomando mi mano. De los polvitos mágicos para el dolor que con los años han tomado otro sentido manteniendo su orden gramatical.
Me encontré extrañando lo que nunca quise perder, comprendiendo que la gente feliz es la que menos entiende el dolor ajeno.
Hay dudas que me parten el cráneo a diario, que es mejor, ¿mantener una familia a favor de quienes la componen? ¿aún cuando el amor no sea el mismo que a los 15? ¿ser egoísta con uno mismo por no serlo con el resto(eso es aprendido)? ¿hasta cuándo uno necesita sentirse de 13 años encima de unos rollers con ruedas de goma? ¿hasta cuándo necesitas que tu mamá te encuentre la razón en algo y sepa apoyarte? ¿cuántas cervezas son necesarias para poder llegar a olvidar las idas al supermercado el domingo en la mañana y el almuerzo en la mesa de la casa.. el más rico almuerzo .. cuántas son necesarias para aceptar que el almuerzo es en mi casa, en mi colchón del el piso, con lo que haya encontrado en la oferta más rasca del almacén de la esquina?
A efecto de no se qué, mi casa antigua se diluye como cuadros frescos bajo el agua, se caen, viajan como agua por las alfomras, que los nuevos dueños cambiaron y botaron a la basura y se secan en el pasto, se quedan ahí y las imágenes se cristalizan en mi cabeza como los números de la pesa que me siguen con los años. Mi mamá se arregla, eso hace, se maquilla, él llora, y a mi no me importa lo que pasó hace 10 5 u 8 años atrás, me importa esa llamada "tu mamá y yo tenemos una crisis", 2 en menos de 10 años ... eso no es una crisis, eso es el fin. Y la respuesta universal es que yo tengo 23, so what? Mi corazón se quedó en esas vacaciones de a cuatro, en mi abrigo, en mi soporte, nunca me habían hechado a volar de manera oblgatoria, y duele saben? duele más que la mierda, y el cuerpo se hace más pequeño, y quiere ser más liviano y todo es un ir y venir de culpas, de preguntas cuyas respuestas yo NO tengo, de soledades que no SE acompañar, de un setimiento de inutilidad más grande que mi antigua casa.
A veces los bonitos recuerdos no bastan cuando uno no está listo para dejarlos ir, para no vivir en ellos, yo quiero ir al supermecradode de a cuatro, quiero peliar por quién lava la loza, quiero comer basura con mi papá cuando la mamá viajaba, quiero esas complicidades, quiero esos espacios desaparecidos.
Reitero, las personas felices no entienden, él y su nueva novia (no es tan injusto) no comprenden, la felcicidad te ciega al dolor ajeno, y más vale pensar a que el dolor es superable, claro, después de haber sufrido tanto tiempo, alguién tenía que liberarse, esa no fui yo, tampoco ella y tampoco ella, la hija de la novia, que aunque con menos neuronas y con una absoluto desconocimiento de ella (mio), puedo entender por lo que está pasando.. puedo entender sus aferros enfermizos, su novio es una mierda, pero si no es él, entonces quién? Y yo, si no es Becker y Belmont y menos de 800kc diarias entonces quién...
Mecesito cosas que ya no existen, no necesito a un elefante tomando wishky ni a un mono jugando bowling .. los necesito a ellos, la necesito a ella, pequeña, necesto algo que fué y que no volverá, necesito a mis perros felices, necesito sus manos en el agua, necesito la luz de mi casa a las 9 de la noche, cortinas cerradas y un lugar al cual llegar solo con mis maletas y sin culpabilidad, sin un moretón en la espalda, y la traición quemada en mi frente, un equipo roto en a´nuevo, y las marcas de la violencia sobre mi, siempre las marcas sobre mi.
A pesar del odio que me invade en este momento, no se lo deseo a nadie, tampoco quiero hablar, un nudo scuout en la ganranta infinitamentente sellado me lo impide.
Reitero, no sé si lo dije o no, quiero cosas de vuelta, cosas que no están, hoy no quiero irme de acá, mañana quizás sí, a veces temo de mi misma y otras me creo (me hacen sentir) tan fuerte .. cable de último minuto: no lo soy. no estaba preparada para que se separaran, punto, ustedes lo pensaron más que yo, yo lo recibí en una llamada, se murió alguien y yo no sabía que estaba enfermo y así, suma y sigue lo que hasta del día de hoy me hace desear partirme en dos, como antes .. como siempre.
Esto está lleno de incoherencias e inconexiones, igual que yo. tómenlo como el reflejo más fiel de lo que realmente soy.
No prometo dejar de tomar ni de tomar pastillas, puede sonar destructor, contraproducente y abslutamente inconciente, pero es mi derecho y me lo he ganado. Nadie puede venir a dericme ahora lo que está bien y lo que está mal, ya viví las dos cosas, y como dicen por ahí, tengo 23...
Pero por lo menos lo pienso.
No tienen cara!
30/1/08
A veces no paro y otras no sé cómo avanzar
suele faltarme el aire
suelo quedarme callada
reventar tus nervios
mirar fijo durante periodos de tiempo indecentemente prologados, incómodo.
hacerte llorar
no saber estar. Irme, no quiero irme siempre, pero igual lo hago.
.
Y yo de manera explosiva .. siempre inconciente
suelo pasearme por lugares que me hacen mal
respirar profundo para guardarme algo, cualquier cosa
Constantemente me paseo, recuerdo, camino, camino, camino
me siento con las piernas cruzadas encima de la cama
pienso, me toco el pelo, amarrado, pelo suelto, amarrado, pelo suelto, un poco amarrado, otro poco suelto. A veces no lo soporto y parto al baño a mojarlo y peinarlo. A veces es café, rubio, o rojo, o cobre, castaño, azúlado, o negro azabache.
poco, mucho, largo, dreads, corto, enredado, sucio, o recién lavado.
.
Suelo levantar los brazos y soltar el manubrio de la bicicleta
limpiarme el sudor de la cara con la polera
contestar mal, comer mal
jugar en las regaderas
tocar a todos los perros de la calle
cortar el aire del sur con mi brazo colgando de la ventana del auto
dibujar historias con los ojos cerrados
y suelen taparme a bocinazos
¡fíjate por donde vas pendeja!
eso .. escucha .. fíjate por donde vas pendeja.
8/1/08
Mientras caminaba miró hacia el cielo con los ojos un poco crispados bajo las gruesas cejas canas, vio como el azúl se tintaba de gris oscuro, como atardecía triste el sur de invierno y como los pocos rayos de sol luchaban con las nubes para seguir viviendo y se entrometían en los pocos espacios que la neblina dejaba. Cerró un poco su abrigo café de cotelé, rearmó la posición de su bufanda y siguió caminando, erigiendo lo poco de fuerte aún vivo dentro de su cuerpo anciano.
.
Ya casi todos los ruidos eran ecos.
.
Siguió así, sin rumbo un poco más, mirando a ratos el reloj, ya deberían estar por irlo a buscar, o quizás lo esperaban, ¿se habrá olvidado?, ¿se habrán olvidado?, o tal vez ya todos habían cenado y estaban apagando las luces. Un poco tristes o ajenos puede ser que alguien haya preguntado por él, pero nadie sabía dónde estaba el abuelo.
.
Cansado se sentó en el borde de la pileta de la plaza, miró el suelo y la punta de sus zapatos viejos recién lustrados, los levantó y los hizo sonar, observó el paso del tiempo en sus manos, las frotó para capear un poco el frío que ya estaba ahí. Tragó saliba. Revisó monedas en sus bolsillos, quizo llamar por teléfono pero no pudo, no habían teléfonos, ni números, ni monedas.
.
El color de la tarde se había ido, y con él toda la gente y sus sonidos apurados, y con el toda una idea de lo que él hacía ahí. Recordó una mañana, olía a domingo, no podría decir cuándo ni dónde, él saludando gente, agradeciendo votos, su gran jugada, una gran campaña, una banda tricolor en el torso, tomándose fotos con guaguas sin nombre y acariciando mejillas de mujeres angustiadas en deudas.
.
Volvió a mirar la punta de sus zapatos y a recordar una noche con quien fuera su mujer, una mesa bajo velas y el sonido de las olas, el haberlo tenido todo, el tintinear de un brindis y un viento tibio, un amor extinto por los años y la memoria, el dolor de su ausencia más allá de la razón, el sabor del vino tinto y la penetración de su perfume. Cerros de errores.
.
Una paloma en carrera interrumpió sus sueños, trató de cerrar nuevamente ese abrigo falto de botones y recordó y recordó y recordó y trató de recordar más, tanto quizo, tanto trató, empuñó los ojos rabiosos como puños boxeadores, húmedos, doloridos, vino el respiro antes del llanto contenido, apretado, la humedad, el miedo...
.
¡Cómo no podía recordar el camino de vuelta a casa, mierda!
30/12/07
Yo estoy ahí y estoy aquí pensando en ella
estoy con ella en el siencio más profundo
estoy en medio de un dolor que arde como corte al limón
que se desborda como un río bajo la tormenta.
El viento insiste
y desarma todo a diario.
Y espero
espero la explosión de lo pequeño
que escuches
espero el rearme, el comienzo del universo
espero el sonido de su voz y las palabras que lo compongan.
Espero como sólo yo sé esperar
y camino bajo la luna cuadras enteras tratando de encontrarla
mirando el piso de reojo
pensando en el camino hacia ella
en títulos de libros
en drogas que no enfermen.
Espero el final feliz, los aplausos de pie,
la tregua,
la sagrada comunión.
Es la única que existe y sólo la tengo a ella.
Entro a la casa y la veo dormir
hay luz de luna, vapor y olor a vacío
las paredes estan saturadas de angustia
muchas historias se desprenden de ellas
trato de desvanecerme en el aire que respira
de escuchar frases entre sueños
me siento cerca
lloro
me duermo
depierto
tomo
lloro
me duermo.
estoy con ella en el siencio más profundo
estoy en medio de un dolor que arde como corte al limón
que se desborda como un río bajo la tormenta.
El viento insiste
y desarma todo a diario.
Y espero
espero la explosión de lo pequeño
que escuches
espero el rearme, el comienzo del universo
espero el sonido de su voz y las palabras que lo compongan.
Espero como sólo yo sé esperar
y camino bajo la luna cuadras enteras tratando de encontrarla
mirando el piso de reojo
pensando en el camino hacia ella
en títulos de libros
en drogas que no enfermen.
Espero el final feliz, los aplausos de pie,
la tregua,
la sagrada comunión.
Es la única que existe y sólo la tengo a ella.
Entro a la casa y la veo dormir
hay luz de luna, vapor y olor a vacío
las paredes estan saturadas de angustia
muchas historias se desprenden de ellas
trato de desvanecerme en el aire que respira
de escuchar frases entre sueños
me siento cerca
lloro
me duermo
depierto
tomo
lloro
me duermo.
29/11/07
Después de que mi cabeza se levantó de la almohada y recobró su forma y color, abrí los ojos un poco pegados por el rimel, hice amagos de levantarme y algo me aplastó contra la cama otra vez, me la tapé con las manos y miré el techo… no era el mío, sentí burbujas en la garganta.
Un olor espeso a alcohol me hizo estirar la mano y abrir la ventana .. me costó un poco, como si la hubiesen corrido.
Moví los ojos hacia la derecha y hacia arriba, eso dolió.Cerré los ojos y ahí estaba, cristalizada, dueña de todo .. tan real:
Balanceándose en la hamaca del ante jardín y saludándome, invitándome a jugar, sonriendo con su boca roja girante. Yo acostada de espaldas con un libro en el pasto, mirando, bostezando.
Recordé el calor, el olor a pasto recién cortado, los mosquitos del verano, las gotas de la regadera que nos picaban, nuestros pies con barro, caminando, corriendo, las manos juntas, los juegos, los calambres de risa, su olor, algunos portazos nocturnos, la comida en la cama, los platos sucios, el pelo al viento en una roca clara, el dulce y el salado de sus comidas, sus ojos transparentes cuando él la hizo llorar, y mi rabia descontrolada cuando le tiré un tenedor en la frente por romperle el corazón. Mi brazo siempre atrapando el suyo, nuestros codos atrapados.
Vi el verano en el reverso de mis párpados, escuché la orilla del lago y sentí el gusto del vino en la noche.
Vi el mundo, vi su vida en mis manos, recordé esa mala idea y mis intentos malogrados por salvarla, supe en segundos del amor incondicional, de las personas imprescindibles, del miedo a la muerte, que la vida se va, que nada es propio, de los consejos que no escuchamos, de la eternidad junto a alguien, del fin de una estadía en el planeta.
Vi su pelo flotando bajo el agua, sus uñas azules, mis pies rotos sin suelo y los de ella flotando. Sentí como en los sueños esa dificultad para correr, el horror de no poder partir el mar, las ganas de haber aprendido a volar, la falta de respiración, comí lágrimas con sal. Me escuché pidiendo ayuda, le grité al sol, le rogué la luz.
Tiré a la orilla un cuerpo frío, la besé, le di mi aire, me endeudé con la vida y rompí la arena, canté la canción del verano, escupí los últimos pozos de agua que me quedaban en el estómago, pedí perdón y me dormí en su pecho, puse su mano vacía en mi cabeza. Supe que nunca me iría de ahí, que mi vida se había ido al horizonte junto a la suya.
Un olor espeso a alcohol me hizo estirar la mano y abrir la ventana .. me costó un poco, como si la hubiesen corrido.
Moví los ojos hacia la derecha y hacia arriba, eso dolió.Cerré los ojos y ahí estaba, cristalizada, dueña de todo .. tan real:
Balanceándose en la hamaca del ante jardín y saludándome, invitándome a jugar, sonriendo con su boca roja girante. Yo acostada de espaldas con un libro en el pasto, mirando, bostezando.
Recordé el calor, el olor a pasto recién cortado, los mosquitos del verano, las gotas de la regadera que nos picaban, nuestros pies con barro, caminando, corriendo, las manos juntas, los juegos, los calambres de risa, su olor, algunos portazos nocturnos, la comida en la cama, los platos sucios, el pelo al viento en una roca clara, el dulce y el salado de sus comidas, sus ojos transparentes cuando él la hizo llorar, y mi rabia descontrolada cuando le tiré un tenedor en la frente por romperle el corazón. Mi brazo siempre atrapando el suyo, nuestros codos atrapados.
Vi el verano en el reverso de mis párpados, escuché la orilla del lago y sentí el gusto del vino en la noche.
Vi el mundo, vi su vida en mis manos, recordé esa mala idea y mis intentos malogrados por salvarla, supe en segundos del amor incondicional, de las personas imprescindibles, del miedo a la muerte, que la vida se va, que nada es propio, de los consejos que no escuchamos, de la eternidad junto a alguien, del fin de una estadía en el planeta.
Vi su pelo flotando bajo el agua, sus uñas azules, mis pies rotos sin suelo y los de ella flotando. Sentí como en los sueños esa dificultad para correr, el horror de no poder partir el mar, las ganas de haber aprendido a volar, la falta de respiración, comí lágrimas con sal. Me escuché pidiendo ayuda, le grité al sol, le rogué la luz.
Tiré a la orilla un cuerpo frío, la besé, le di mi aire, me endeudé con la vida y rompí la arena, canté la canción del verano, escupí los últimos pozos de agua que me quedaban en el estómago, pedí perdón y me dormí en su pecho, puse su mano vacía en mi cabeza. Supe que nunca me iría de ahí, que mi vida se había ido al horizonte junto a la suya.
10/10/07
Esperando comencé a jugar al equilibrio, a caminar recto por las líneas que dividían el pavimento, tratando de no perder. Hacía frío, no había nadie, eran las 12 de la noche, hacía más frío, todo de negro y yo iluminada por el único farol de la plaza. Reía de nada, me sentía un poco reina, un poco vagabunda. Libre, el centro de la ciudad era mío, miré al infinito muchas veces, estaba yo despierta y todo lo demás dormía, el mundo estaba indefenso ante mi estado de alerta, ante mi alegría, ante mi espera. Miré al horizonte y al reloj, al horizonte y al reloj. 15 minutos, 30 .. 45 ..
Caminé sobre las líneas, perdí poco, escuchaba Sur le Fil de Yann Tiersen y bailaba, giraba, saltaba, abría los brazos. Mi propia obra.
Me senté en una banca, abroché mi zapatilla, saqué el espejo, me miré y volví a mirar la hora, busqué cien pesos y un teléfono público, llamé .. Nadie contestó, no colgué el teléfono, se quedó girando solo boca abajo.
Me robé algunas flores del obelisco, las amarré con pasto para formar un ramo y lo metí a mi bolso, 1hr y 15 .. me tomé con una mano de un poste y comencé a girar, luego de otro, y de otro y de todos los de la plaza. Salté de banca en banca y me escondí debajo de una cuando pasó una patrulla.
Miré al cielo, miré los faroles, volví a ver la hora, miré el suelo y cerré los ojos. No va a venir.
Sentí el eco de las gotas cuando golpean el cemento, partían de mi cara y se reventaban en el suelo, primero una, luego otra, luego con más ritmo, se armaba la tormenta, sonaban truenos en mi garganta, una pluma recorrió mi espalda, el viento desordenaba todo. Recordé la infantil ansiedad de las horas pasadas, de la espera inútil, de mi risa individual, de mis insignificantes juegos. Vi la estupidez caer sobre mí, la credulidad, el desamor, la orfandad. Y lo vi a él, tan contento en cualquier otro lugar, olvidándose de mí. Caí sobre mi propio cuerpo.
Un perro vago se sentó a mis pies, lo miré a los ojos, comprendí que no era la única.
Me paré, sequé mi cara con las mangas del polerón, llamé a mi perro para que caminara conmigo, saqué las flores del bolso y las tiré en la banca.
Caminé sobre las líneas, perdí poco, escuchaba Sur le Fil de Yann Tiersen y bailaba, giraba, saltaba, abría los brazos. Mi propia obra.
Me senté en una banca, abroché mi zapatilla, saqué el espejo, me miré y volví a mirar la hora, busqué cien pesos y un teléfono público, llamé .. Nadie contestó, no colgué el teléfono, se quedó girando solo boca abajo.
Me robé algunas flores del obelisco, las amarré con pasto para formar un ramo y lo metí a mi bolso, 1hr y 15 .. me tomé con una mano de un poste y comencé a girar, luego de otro, y de otro y de todos los de la plaza. Salté de banca en banca y me escondí debajo de una cuando pasó una patrulla.
Miré al cielo, miré los faroles, volví a ver la hora, miré el suelo y cerré los ojos. No va a venir.
Sentí el eco de las gotas cuando golpean el cemento, partían de mi cara y se reventaban en el suelo, primero una, luego otra, luego con más ritmo, se armaba la tormenta, sonaban truenos en mi garganta, una pluma recorrió mi espalda, el viento desordenaba todo. Recordé la infantil ansiedad de las horas pasadas, de la espera inútil, de mi risa individual, de mis insignificantes juegos. Vi la estupidez caer sobre mí, la credulidad, el desamor, la orfandad. Y lo vi a él, tan contento en cualquier otro lugar, olvidándose de mí. Caí sobre mi propio cuerpo.
Un perro vago se sentó a mis pies, lo miré a los ojos, comprendí que no era la única.
Me paré, sequé mi cara con las mangas del polerón, llamé a mi perro para que caminara conmigo, saqué las flores del bolso y las tiré en la banca.
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