21/6/07

Yo te lo dije. Todas lo pensabamos...pero nadie tenía el valor. ¡Yo te lo dije! ¿Y ahora qué? No me sirve refugiarme en que te lo dije, en que sólo por una vez fui la inteligente.
Cuando ibamos a 100km/h pensé en detenernos, en gritar, en bajarnos, en proponerte que hagamos una tregua... pactemos algo con sangre, no juguémos más, hagamos las paces con la vida, dejemos de gritar. Malditas las dos que subimos a 120 y hoy no estás. Malditas las dos que nunca pensábamos, que poco estudiábamos y más dormíamos, maldita tú que me abrazaste siempre que lloré y maldita yo que lloraba siempre.
Y no saco nada con repetirme a cada minuto que no fue mi culpa, en que las dos habíamos tomado demás, en que no debimos haber fumado tanto pito, que había que entregar las llaves. Y dejen de repetirme que no hay culpables, porque si los hay...TODOS y yo por encima. Y la que murió fue ella con mi alma dentro de su cuerpo, con mi mano en una explosión de vidrios, airbags y estrellas, entre lágrimas histéricas que se colaban por las luces de los faroles.
No la pude despertar, la tiré -me dolía la pierna- y la sequé y grité por ayuda y nadie escuchó...ni ella, y le pedí que no se fuera, que desde mañana almorzabamos siempre juntas, que nos dormíamos temprano, que no carretiabamos tanto, que estudiaríamos más...que lloraríamos menos, que la abrazaría más.
Las vueltas del auto, tu mano en mi cuello, la música demasiado fuerte...tu rostro ¡Tu expresión maldita seas!, tu despedida... Ya no más! Ya no me dejes más, ya vete de una vez, ya no me dejes más! ¡Yo no tuve la culpa! yo no quiero tener la culpa tú tampoco... pero tu pagaste y me hiciste pagar.
No me detuve jamás a pensar
Solo queríamos más
lo queríamos todo y vimos el final.
Y hoy la casa esta vacía y recuerdo siempre las primeras noches, cuando jugabas y me mirabas fijo diciendome "Y si yo no estuviera aquí, imagínate que camino a casa morí y solo me vine a despedir". Y luego de ver mi cara de pavor me abrazabas y riendo aún más me decías: "pequeña!" ¿Todo era cierto verdad? ¿Antes sabías que hace una semana de verdad nos íbamos a despedir para siempre?
Respóndeme! Respóndeme po! cuando te grito en la noche, ¡AH! Y cuando veo tu pieza vacía, cuando me tomo el último concho de la Coca Light que compraste, que dejaste ahí, que ni tocaste...respóndeme cuando me carga todo! cuándo me quema el sol. Respóndeme ahora por los platos sucios, por toda la ropa tirada y por el frío que entra por la ventana.
No queda nada del auto, ni para subir yo a 150 y acompañarte, los conserjes me miran mal, peor que antes. No queda nada de nada, y pronto me devuelvo y le prendo fuego a nuestra casa ¿Y que hago con tu ropa? ¿Me la puedo poner? ¿La doy? ¿Todavía crees en dios? ¿Aún rechazas la caridad?
Te tenía un regalo para los 21, se lo voy a dar a la Javiera... Felíz cumpleaños, perdón, te amo.

14/6/07

http://www.youtube.com/watch?v=YxQrPXPSVhQ


Suelo recordarte cuando dejo la toalla húmeda en el piso del baño, cuando se me queda abierta la puerta del refrigerador o el domingo en la mañana cuando el panorama más entretenido era acompañarte a donde tú quisieras ir, sin importar donde, eras tú y yo. Yo y todo lo que quiero ser, yo y tus historias y tus poemas y tus tragos y tus recuerdos de bares añejos, de noches negras... tan parecidas a las mías.Eres tan igual a mí.

Hoy te vi, tenías el pelo más corto, las cejas más largas, los ojos como siempre amarillos igual que parte de tu barba y dientes por todas las cajetillas de cigarros de tu vida. La misma chaqueta, el mismo olor, la sonrisa caída, el cansancio a cuestas, cargado, triste como siempre, adolorido, herido como un venado pequeño. Y olí como siempre la pena y la sentí mucho antes de que me saludaras. Recordé tu casa vieja, tu refrigerador vacío, los platos sucios y tu cama deshecha, tu máquina de escribir y los kilos de hojas de roneo escritas, algunas amuñadas, arrojadas en cualquier parte menos en el basurero. Recordé la botella de wishky, tu teléfono antiguo, el polvo de tus muebles, todo sucio y despreocupado como tu, tu cámara fotográfica, el periodista en ti, mis ganas de ser. El precio de una infancia que mata en la mitad, de la vida a patadas, de piedrazos en la espalda, sí, tu vida dura.

Y caminamos... Abusando de las vitrinas, del aire del centro, miraba tus pies, tus pies porque no siempre logro verte la cara, porque siempre pienso en ti cuando estoy contigo. Recordando, recordando cosas, golpes, gritos, palabras a la fuerza, bailes. Y hoy, hoy me viste llorar, como lloro siempre, pero como nunca lo habías sentido, y estábamos solos y no había nadie más y no tuve escapatoria y no supe que guardar. Nunca como antes vomité palabras pensando en nada y en todo lo que no quiero pensar. Contándote que las cosas piensan por mi, mientras yo no quiero sentir nada... Y me miraste... y te vi tan claro y cerré los ojos para que no doliera más, para no seguir contando las horas de tu partida, y cerré los oídos para no escuchar tu silencio, el mutismo artístico en el que sueles caer cuando la vida te golpea, cuando mi vida te cae en las manos.

Cerré la puerta para que no te llevaras lo que me trajiste por horas. Cada paso, cada segundo era un abandono y no pude inventar la manera de detener el tiempo, abrazarlo, atraparlo, gritarle que no sigan corriendo los minutos, porque no quiero que te vayas de nuevo. No me des la vida si me la quitas, no armes esa maleta en mi cara ni cuentes los libros que has leído ante mis ojos impávidos, ante mis brazos tiesos con miedo de abrazarte. No me sigas recordando lo mucho que te admiro, lo tanto que te amo, la falta que me haces, lo dolorosas que son las noches sabiendo que no estas en el primer piso leyendo y tomando o fumando y tomando antes de dormir, escuchando jazz, jugando con tus bigotes mientras yo veo desde la escalera en una esquina como repiensas tu vida, como evalúas tus años, como te crecen las manos, como las mías se hacen más pequeñas a tu lado.

Y yo estaba ahí, cuadras atrás, con los ojos empañados contemplando una vez más como mi padre se va.